Autocastigo
- nmoellercoach
- 29 sept
- 1 Min. de lectura
¿Eres de los/las que piensa que el autocastigo es la mejor forma de no bajar la guardia?
¿Que, si dejas de exigirte con dureza te volverás autocomplaciente, perezoso/a y que no podrás cambiar jamás?
Me temo que la verdad es otra: el cerebro no necesita latigazos para crecer.
El autocastigo solo mantiene encendidos los circuitos de amenaza: estrés, culpa, agotamiento.
Eso no es foco ni constancia.
Es miedo.
Si estás convencido/a de que tratarte mal te hace más fuerte y evita que bajes la guardia…
¿por qué no aplicas lo mismo con tus seres queridos?
La fuerza real nace de otro lugar:
• De la claridad que surge cuando dejas de pelear contigo mismo/a.
• De comprender que las emociones no son hechos, sino experiencias que puedes reinterpretar.
• De la confianza en que aprender y crecer no requiere destruirte en el proceso.
Autocastigarte no te hace fuerte.
Te hace frágil.
Lo que te hace imparable es exigirte, sí… pero desde el respeto hacia ti mismo/a.
No bajes la intensidad de tu esfuerzo: solo deja de pelear contigo y usa esa fuerza para construir y avanzar hacia tus objetivos.








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