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Cuando la comida ocupa demasiado espacio en tu cabeza

Sabes lo que quieres hacer. Sabes qué hábitos quieres mantener y qué decisiones te gustaría tomar. Y, sin embargo, hay momentos en los que todo parece complicarse.

Piensas demasiado en la comida. Intentas controlarte. Te prometes que esta vez será diferente. Hay días en los que consigues seguir tus planes y otros en los que sientes que has perdido el control.

 

Y después aparece la culpa, la frustración o ese pensamiento tan conocido: «¿Por qué no puedo simplemente hacerlo bien?»

Cuando sabes lo que quieres hacer, pero no siempre consigues hacerlo

Puede que hayas probado a poner más normas. A controlar más. A empezar de nuevo. A exigirte más.  Y quizá durante un tiempo funciona. Hasta que vuelve a ocurrir.

 

Comes algo que no tenías previsto y sientes que ya has estropeado el día. Comes sin tener claro qué te ha llevado a hacerlo y después intentas compensarlo. A veces no sabes siquiera qué ha cambiado. Solo sabes que tu relación con la comida se ha convertido en algo mucho más complicado de lo que te gustaría.

No necesitas aprender a controlarte mejor

Quizá ya has intentado controlar suficientemente lo que comes. Por eso, en lugar de buscar otra estrategia para hacerlo mejor, podemos empezar por otro lugar: comprender qué ocurre en ti cuando las cosas no salen como esperabas.

 

Qué estás pensando, qué estás sintiendo, qué ocurre justo antes, qué sucede después y qué haces con todo ello.

 

No para juzgarlo ni para encontrar rápidamente una explicación. Para empezar a verlo.

No trabajo qué debes comer. Trabajo qué ocurre en ti alrededor de la comida.

Mi trabajo no es decirte qué tienes que comer, cuánto ni cuándo. Ese es el ámbito del profesional de la nutrición. Mi trabajo es acompañarte a explorar la relación que tienes con la comida y contigo mismo cuando comes.

 

Puede aparecer ansiedad, culpa, frustración, necesidad de control, pensamientos constantes sobre comida o esa sensación de haber vuelto al mismo punto. No vamos a intentar eliminar cada pensamiento o emoción incómoda. Vamos a comprender tu experiencia.

¿Te reconoces en alguno de estos momentos?

  • Comes sin tener claro qué te ha llevado a hacerlo.

  • Piensas que ya has «estropeado» el día y decides seguir comiendo.

  • Intentas evitar determinados alimentos y terminas deseándolos todavía más.

  • Sientes culpa después de comer.

  • Pasas mucho tiempo pensando en lo que deberías o no deberías comer.

  • O simplemente estás cansado de que la comida ocupe tanto espacio en tu cabeza.

 

No significa que haya algo mal en ti. Significa que hay algo que merece la pena comprender.

Un acompañamiento que complementa tu proceso nutricional

Este acompañamiento puede formar parte de un proceso nutricional junto a un profesional de la alimentación. Mientras la nutrición trabaja sobre la alimentación, mi acompañamiento pone el foco en cómo estás viviendo tú todo ese proceso: qué ocurre cuando intentas cambiar un hábito, cuando aparece una dificultad o cuando no haces lo que habías previsto.

Nada cambia, pero todo es diferente.

La comida sigue siendo la misma. Tus circunstancias pueden seguir siendo las mismas. Pero cuando cambia la manera en la que comprendes lo que ocurre en ti, también puede cambiar la manera en la que te relacionas con ello.

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